La elección de un cargador para el coche eléctrico es una de las decisiones más importantes para cualquier usuario que apueste por la movilidad eléctrica. Aunque pueda parecer un paso sencillo, la realidad es que en el mercado existe una gran variedad de modelos, potencias y funciones que pueden generar dudas.
Cada vivienda cuenta con una instalación eléctrica distinta, cada vehículo tiene una capacidad de carga específica y cada conductor utiliza su coche con hábitos muy diferentes. Por eso es importante conocer qué tipos de cargadores existen, qué prestaciones ofrece cada uno y cómo identificar el modelo que se adapta mejor a la rutina diaria.
Tipos de cargadores domésticos disponibles en el mercado
A la hora de analizar las opciones disponibles, conviene partir de la base de que la mayoría de cargadores domésticos trabajan en corriente alterna y están diseñados para integrarse en viviendas tanto unifamiliares como en plazas de garaje comunitarias.
Las diferencias entre ellos no suelen estar en la compatibilidad, ya que prácticamente todos utilizan el conector Tipo 2, sino en la potencia, la gestión de energía, la presencia o no de conectividad inteligente y la facilidad de uso.
El modelo más básico es el cargador de potencia fija. Este tipo de cargador mantiene siempre la misma intensidad de carga y suele encontrarse en potencias como 3,7 kW, 7,4 kW o 11 kW, en función de la instalación eléctrica de la vivienda.
Su funcionamiento es sencillo y estable, lo que hace que sea una opción adecuada para quienes no necesitan ajustar parámetros o no tienen un consumo doméstico demasiado variable. La desventaja es que no puede adaptarse a cambios de potencia y, si la vivienda está cerca de su límite, podría requerir una ampliación de contrato o un control manual por parte del usuario.
Una opción cada vez más extendida son los cargadores con gestión dinámica de la potencia. Estos dispositivos incorporan un sistema que mide en tiempo real el consumo eléctrico del hogar y distribuye la energía para evitar sobrecargas.
Si la casa consume mucha potencia, el cargador reduce automáticamente la intensidad para no superar el límite contratado. Cuando el consumo del resto de la vivienda disminuye, el cargador vuelve a aumentar la potencia disponible para el coche.
Esta gestión automática resulta especialmente útil en hogares con potencias limitadas o con varios aparatos funcionando al mismo tiempo. Aunque su precio suele ser superior al de un modelo básico, permite aprovechar al máximo la instalación eléctrica sin necesidad de pedir más potencia a la compañía.
Además de los modelos fijos o con gestión dinámica, existen los cargadores portátiles. Estos equipos no están pensados como solución principal, pero sí como un complemento para quienes viajan a menudo o necesitan una opción versátil para cargar en diferentes ubicaciones.
El funcionamiento es sencillo: se conectan a un enchufe adecuado y permiten recuperar energía a una velocidad moderada. No sustituyen a una instalación fija porque la carga es más lenta, pero resultan útiles para emergencias o para segundas residencias.
Por otro lado, cargadores inteligentes con conectividad como los modelos Select, Pro y Plus de CARGACAR han ganado protagonismo en los últimos años. Incorporan funciones avanzadas a través de una app móvil, como programar horarios de carga, consultar estadísticas, activar o detener la carga a distancia e incluso bloquear el dispositivo para evitar usos no autorizados.
Este tipo de cargador es especialmente práctico para quienes quieren controlar con detalle su consumo eléctrico y aprovechar tarifas con discriminación horaria.
La elección entre uno u otro tipo de cargador también depende de las características del vehículo. Cada coche tiene una potencia máxima de carga en corriente alterna, lo que significa que no todos pueden aprovechar velocidades de carga elevadas.
Un coche con un límite de 7,4 kW no cargará más rápido, aunque el cargador ofrezca 11 kW, mientras que instalar un cargador de menor potencia ralentizará la carga. Por eso es importante revisar la ficha técnica del vehículo.
De igual manera, la potencia contratada en la vivienda es un factor determinante. En casas con 4,6 kW o 5,75 kW, cargar a 7,4 kW sin gestión dinámica puede resultar incompatible con el consumo diario, algo que lleva a muchos usuarios a optar por cargadores inteligentes capaces de regular automáticamente la potencia.
Factores clave para elegir el cargador que realmente necesitas

Además de las diferencias entre los tipos de cargadores, es necesario analizar el contexto en el que se va a realizar la instalación. No es lo mismo instalar un punto de carga en un garaje privado que en un garaje comunitario.
En el primer caso, las decisiones son más sencillas, ya que se controla toda la infraestructura eléctrica. En el segundo, es necesario seguir procedimientos específicos, adaptar el recorrido del cable y garantizar que todo cumpla con los requisitos de seguridad y con las normas internas de la comunidad.
También influye la ubicación exacta dentro del garaje. Un cargador instalado a la intemperie necesita una carcasa más robusta y una protección adecuada frente al agua, el polvo y los cambios bruscos de temperatura, mientras que en un garaje cerrado los requisitos suelen ser menos exigentes.
Los hábitos del usuario también determinan el tipo de cargador adecuado. Quien usa el coche a diario y recorre muchos kilómetros necesitará un cargador capaz de recuperar gran parte de la batería durante la noche.
En estos casos, una potencia de 7,4 kW o 11 kW resulta razonable. Por el contrario, quienes utilizan el coche para trayectos cortos o no lo cargan todos los días pueden optar por potencias más moderadas, sin necesidad de una gran inversión.
Algunos usuarios incluso priorizan cargadores inteligentes para aprovechar las horas valle de la tarifa eléctrica, lo que permite reducir el coste de cada recarga sin renunciar a una carga rápida cuando hace falta.
A la hora de comparar marcas, las diferencias se centran en el diseño, la robustez, la fiabilidad del software y la facilidad de instalación.
Las empresas especializadas como CARGACAR trabajan con diferentes fabricantes para adaptarse a las necesidades de cada cliente. Hay modelos básicos centrados exclusivamente en la carga, otros diseñados para integrarse con sistemas de gestión energética del hogar y otros que destacan por su buen rendimiento en exteriores.
